Este proyecto, impulsado por el enólogo Gabriel Guardia y otros socios, nace de la urgente necesidad de proteger y conservar los centenarios olivos de Mendoza que están siendo erradicados, principalmente para dar paso a desarrollos inmobiliarios. Lo que comenzó como un esfuerzo no planificado se ha convertido en una verdadera «guardería» ubicada en Maipú, donde se trasplantan y recuperan estos nobles árboles, buscando mantener viva la identidad olivícola de la provincia, la cual ha visto reducir drásticamente su superficie cultivada en las últimas décadas.
«La Guardería» no solo funciona como un refugio de conservación genética y cultural, sino que también promueve un sistema de rescate y adopción, conectando a quienes necesitan remover un árbol (a menudo con gran valor sentimental) con personas dispuestas a recibirlo y darle una nueva vida. Esta iniciativa ha logrado salvar miles de ejemplares y se está preparando para abrir al turismo, ofreciendo una experiencia que narra la historia agrícola local y subraya el valor ecológico y patrimonial del olivo, un símbolo de la resiliencia y el legado de los inmigrantes mediterráneos.